Liguilla Reforged: Ernuzhk Espadahumenante (Enanos del Caos)

«La grieta de la montaña supuraba humo y llamas, lanzando hacia el cielo terribles presagios de destrucción. Fila tras fila, los Uzkul-Dhrath-Zharr emergían de la hendidura en perfecta formación. Botas de hierro, cotas negras, placas de bronce, cuero de esclavo, máscaras talladas y colmillos de hueso, Ernuzhk Espadahumeante se deleitaba con aquel espectáculo que tanto esfuerzo había costado hacer realidad. El ruido de los tambores resonaba en la caverna por encima de los aullidos de los esclavos sacrificados a los Poderes Ruinosos, cuando saliese el último de los guerreros detonarían las cargas explosivas que habían colocado en los últimos días. Nadie sabría de dónde habían venido ni cómo se habían pertrechado, borraría sus huellas para caer sobre Barak Varr como una exhalación de acero y muerte, arrasando todo a su paso. Sonrió al recordar las reuniones secretas con los Elfos Oscuros, que seguían creyendo que su único anhelo era el de conseguir botín y esclavos. En aquel tablero de juego, todos eran peones prescindibles de un fin mayor, el objetivo que le había obsesionado desde que se exilió de su hogar. 
Cuando el último cadáver cayese sobre el campo de batalla los restos de sus aliados caerían también, el último estorbo del que deshacerse antes de poner sus manos sobre el último ingenio de los que vinieron de los cielos. Hashut estaba con él, lo sentía, el Padre de la Oscuridad le había otorgado el conocimiento de lo que escondían las ruinas de To Tal-Harin: un artefacto inconcluso, diseñado por los Ancestrales, capaz de drenar las energías del Caos del mundo. Una máquina que podría aliviar gran parte del peso que soporta el vórtice de Ulthuan y que, si bien no tendría capacidad de cerrar los Portales de los Polos, limitaría enormemente la influencia del Caos y el poder de los Vientos de la Magia. Y sin embargo, como cualquier artefacto, podía ser modificado para desatar la destrucción. Tan solo había algo que le preocupaba: la aparición por sorpresa de varios contingentes de Altos Elfos, que se habían lanzado a la reconstrucción de la antigua colonia. ¿Qué les había llevado hasta allí en ese preciso momento? ¿Eran conscientes de la existencia del artefacto? Fuese como fuese, se interponían entre él y su destino. Y cuando lo alcanzase, volvería a las Montañas de los Lamentos con el favor de Hashut y una potente arma anterior al Gran Cataclismo. Conseguiría lo que ese Archaón no había logrado y se vengaría de aquellos que le obligaron al exilio. Se convertiría en el Señor Enano más poderoso y traería al Padre de la Oscuridad al mundo, para que sus enemigos pereciesen ante su poder. 
La lucha por Tor Tal-Harin había dado comienzo y, aunque muchos contendientes no lo sabían, quien se alzase victorioso tendría el destino del mundo en sus manos». 
Autor: Ximo Soler

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