Ronda 1: Ejército de Grungtham el sabio (Enanos) VS Los Machotez de Grimgor (Orcos)

Grimgor se recostó en el trono que se había construido. Lo había moldeado a puñetazos con los restos del cañón órgano que tantos guerreros se había llevado por delante. Aún así estaba satisfecho, la carrera hasta los enanos había sido emocionante y ver a esa panda de desharrapados en taparrabos luchando contra los enanos… Bueno, realmente hacía tiempo que Grimgor no veía unos guerreros tan bestias y salvajes como esos. Recordó con sonrisa maliciosa cuando los Inmortalez encontraron a esa tribu de Zalvajez danzando alrededor de una piedra. Cuando vieron a los Orcoz Negroz, los Zalvajez pensaron que Grimgor y sus guerreros eran Diozez Orcoz. Grimgor preguntó a un orco de mirada bovina y perdida que denotaba que era el intelectual de la tribu y le preguntó dónde habían Taponez. El orco levantó una garra aturdido señalando una mina enana cercana. Grimgor lanzó un WAAAAAGH! tan potente que hasta a Bob el Hermoso se le pasó la resaca y empezó a correr con ellos.

Los enanos de la mina siempre habían mantenido a raya a esas bestias salvajes y mantenían una guarnición permanente que dio la alarma en cuanto comenzó a ver a Bob tirando árboles al suelo y el rugido de la tribu acercándose como una marea verde, imparable. Los enanos lanzaron la alarma y desplegaron a sus guerreros inmediatamente. Los Barbaslargas refunfuñaron cuando vieron que los Guerreros del clan tardaban medio segundo de más en desplegarse y los Ballesteros aprestaron sus armas. Grungtham el sabio se unió a sus guerreros y los animó a defender la explotación minera en la que trabajaban y en los beneficios y el honor para sus familias que les reportaría. Los enanos vitorearon cada disparo del cañón y cada salva del cañón de salvas. Pero sus rostros cambiaron a una expresión de horror cuando vieron que era imposible detener esta extraña mezcla verde de huesos, armas de piedra y extrañas armaduras pesadas y hachas de hierro. Los orcos no se detuvieron y cargaron salvajemente a los enanos. Bob el Hermoso lanzaba enanos a diestro y siniestro y Gitsnik relucía, roja y brillante con la sangre enana.

Texto de Draughleth

Victoria del bando de la destrucción 1.015-695

Y el marcador en esta segunda partida de la primera ronda: 

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