Ronda 1: Príncipe Lindir de Caledor (Altos elfos) VS Incursores de Isgaard Mantonocturno (Elfos oscuros)

Aendara la asesina observó el despliegue del ejército por encima del hombro, el terreno cuarteado y accidentado favorecía a los Druchii del Príncipe Isgaard pero la batalla todavía no había comenzado. Se encontraba junto con las Sombras, guerreros experimentados con los que ella había combatido otras veces. El plan esta vez era distinto, Aendara había sido destinada por el propio Isgaard a combatir con los lanceros, ya que es la unidad en la que mejor aguantaría el golpe y así, podría proteger a Isgaard. Aendara había ignorado esa orden y se había unido a los exploradores, en su mente quería acercarse lo máximo posible al enemigo y asaltarles mientras ellos cargaban.
El retumbar de los cascos de los caballos eran un estruendo que resonaba en todo el valle, el color azul, blanco y plata de las armaduras relucía mostrando el poderío de Caledor y de los Elfos. El duelo entre príncipes había comenzado, Isgaard fortificó las posiciones de sus lanceros y los verdugos de Har Ganeth alzaron sus poderosos Draich. Aendara y las sombras apostaron sus posiciones mientras veían que un carro de leones de Cracia se acercaba a toda velocidad. La runa de Khaine que portaba la asesina brilló intensamente y con una acrobacia imposible, saltó sobre el carro de leones matando a los aurigas de un solo y elegante tajo de sus cuchillas.
Su arriesgada táctica atrajo la carga de los Príncipes Dragoneros de Caledor. Este era su momento, la arriesgada táctica de interponerse con las sombras para quitarle a Isgaard el placer de matar al Príncipe Lindir iba a funcionar. A su alrededor, las Hermanas de la Matanza huían de la carga de los Yelmos plateados aunque el estandarte que portaban estaba caído y manchado de barro, el mago que volaba en la alfombra había estallado y se encontraba ahora intentando huir mientras la magia en estado puro se arremolinaba a su alrededor. Los caballos de los Dragoneros piafaban furiosos mientras intentaban arrollar a las Sombras que laceraban a sus jinetes. Aendara encontró al líder del grupo y saltó a su encuentro. El noble alzó su espada en señal de duelo y las dagas de Aendara brillaron con un tono aceitoso en respuesta. El duelo fue breve y brutal, la Cuchilla Mortal que empuñaba la asesina ignoró totalmente la armadura y le produjo un tajo que le recorría de arriba abajo el torso al caballero. La asesina, sonrió, satisfecha de su trabajo y viendo que las Sombras no podrían aguantar más a los Dragoneros, huyó fuera del alcance de sus lanzas. Solo alcanzó a oír, mientras el grueso del ejército Elfo se batía en retirada y los Oscuros avanzaban:

-¡El Príncipe Lindir ha caído! ¡Volved! ¡Retiraos, el Príncipe ha caído!
Texto de Draughleth
Los contendientes

Y el marcador de la Ronda 1 con todos la puntuación de todos los contendientes:

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